Richiger Maquinarias: innovación y eficiencia santafesina que conquista mercados globales

Con una estructura que emplea a 185 familias y una planta de 9.000 m² en el corazón de Sunchales, la firma consolida su liderazgo en la fabricación de maquinaria agrícola.

A través de una integración productiva que alcanza el 90% de las piezas fabricadas en casa, la empresa combina tradición metalmecánica con tecnología de punta para responder a las exigencias de cosechas récords y mercados internacionales.

Calidad constructiva y visión exportadora

La identidad de la empresa está ligada a la historia de Sunchales y a la constante actualización tecnológica para mantener la vigencia en un mercado competitivo. “Nosotros certificamos cómo fue construida cada pieza porque en cada sector hay un control de calidad”, destacó Gabriel Richiger, director de Richiger Maquinarias.

La firma apuesta a la fabricación propia para sortear los costos logísticos y garantizar la durabilidad de sus equipos. Respecto a su inserción global, el directivo señaló: “No fabricamos la misma máquina que vendemos en el mercado interno; muchas veces construimos máquinas con criterios que nos está pidiendo otro mercado”, como el estadounidense, lo que les ha permitido perfeccionar modelos de gran escala.

La ingeniería como «cocina» de la innovación

El proceso de creación de cada equipo nace de un análisis profundo de las necesidades del productor y el contratista. Este esfuerzo fue reconocido recientemente en «La Gran Noche del Muy Bien», con la distinción a la «Innovación».

“Somos un departamento de ingeniería conformado por 12 personas… los proyectos inician generalmente de una necesidad que puede venir por pedido de Gabriel o directamente por una necesidad que estamos viendo nosotros”, explicó el Ing. Oscar Franzotti, del Departamento de Ingeniería y Desarrollo.

El equipo utiliza software de simulación de última generación para diseñar desde bosquejos simples hasta máquinas en superdetalle, pasando por la creación de prototipos que son sometidos a rigurosas pruebas de desempeño y capacidad antes de llegar a la línea de producción.

Producción continua y estándares de serie

En las naves industriales donde se respira la historia de la metalmecánica argentina, la fabricación no se detiene para cubrir la demanda tanto nacional como externa.

“En esta planta estoy a cargo de la fabricación de la extractora de silobolsa; es una línea de producción continua donde están saliendo tres máquinas de este modelo por día”, detalló Jorge Berry, encargado del área de armado de extractoras.

El proceso consta de siete etapas y culmina con una prueba final de funcionamiento antes de ser enviadas a la línea de pintura sobre la Ruta 34, asegurando que un productor de Santiago del Estero reciba la misma calidad que uno de Australia o Estados Unidos.

Materia prima y el toque final de calidad

El éxito del producto terminado comienza con una gestión eficiente de los insumos y concluye con una terminación que protege la inversión del productor a la intemperie.

“Concentramos toda la recepción de materia prima en esta planta… logísticamente es mucho más conveniente”, manifestó el Ing. Leonardo Landazuri, encargado de la planta de materia prima.

El ingeniero destacó que la clave reside en la optimización de los recursos y la coordinación del capital humano: “La pintura es muy relevante porque es la última etapa operativa que le da el toque de calidad que nos distingue como marca, especialmente para las exigencias de trabajo al aire libre en grandes extensiones”, afirmó.

Sobre Richiger Maquinarias

La empresa nace en 1959 en Sunchales, Santa Fe, fundada por don Máximo Richiger. Se inicia como una gran herrería realizando trabajos para la primera fábrica de cosechadoras autopropulsadas del mundo, Rotania, también original de Sunchales.

Fabrican en serie cabezales maiceros para esta empresa, comenzando en ese momento el desarrollo de los primeros modelos propios de implementos agrícolas.

Surge así en la década del sesenta la primera cosechadora integral de forrajes posibilitando el acceso a la tecnología de reservas para la alimentación vacuna en la ya importante cuenca tambera de Argentina, la zona de las provincias de Santa Fe y Córdoba.

Por aquellos años la planta contaba con unos 500 m2 y las tareas industriales se realizaban artesanalmente; el éxito de este modelo posibilitó la ampliación de la capacidad industrial y la especialización de los sectores que componen la cadena de fabricación proyectándola a nivel nacional.

En la actualidad, la empresa cuenta con 17000 m2, posee maquinarias de última generación y un equipo de gente altamente capacitado en permanente diálogo con el productor, lo que asegura calidad constante en sus productos. Mediante su red de Concesionarios, se suma un amplio servicio de asesoramiento a clientes y stock permanente de repuestos.