Con la presencia del gobernador Maximiliano Pullaro, Frigorífico Recreo oficializó la puesta en marcha de su nueva Planta Industrial de Subproductos de Origen Animal.

Esta megaobra, que demandó más de cuatro años de trabajo, permite transformar los residuos de la faena en productos comerciales de alto valor, consolidando una estrategia de aprovechamiento integral que posiciona a la empresa santafesina en mercados internacionales como Vietnam.
La flamante planta de rendering opera las 24 horas, los 365 días del año, y funciona como una unidad de negocios clave que cierra el círculo productivo de la carne. Durante el acto inaugural, se anunció que el nuevo sector llevará el nombre de Carlos Raúl Picech, en homenaje a uno de los impulsores históricos del frigorífico.

De residuo a materia prima estratégica
Para la conducción de la firma, esta inversión representa el último gran hito en su proceso de expansión. Andrés Picech, vicepresidente de Frigorífico Recreo, destacó que la planta recibe todos los descartes de faena y huesos de desposte para transformarlos mediante un proceso de cocción en dos productos finales: sebo industrial y harina de carne.
“Lo que antes era un residuo, hoy se recicla y se convierte en un nuevo producto con valor comercial”, explicó Picech. El directivo detalló que anteriormente derivaban esta materia prima a otras empresas, pero gracias a esta inversión ahora gestionan íntegramente el proceso y la comercialización.
La harina de carne se destina a la alimentación de cerdos, aves y mascotas, mientras que el sebo se utiliza para biocombustibles o refinadoras de grasas para consumo humano. Además, adelantó proyectos a corto plazo como la incorporación de tecnología para el lavado de sebo y la producción de grasas de «primer jugo».
Un desafío operativo y de mantenimiento constante
La puesta en marcha de una estructura de esta magnitud requiere de un compromiso técnico y humano de alta precisión. La planta cuenta con una dotación inicial de 20 trabajadores directos, conformando un equipo total de entre 25 y 30 personas junto a las áreas de supervisión y mantenimiento.

Iván Hoffmann, encargado de la nueva planta, calificó el proyecto como un «desafío personal enorme». Hoffmann ha formado parte del proceso desde los cimientos y destacó la importancia de la capacitación recibida dentro de la empresa para operar la tecnología instalada. “Es fundamental el trabajo en equipo; el que cada parte esté ensamblada sugiere cambios positivos en la calidad final del producto”, señaló.
Por su parte, la continuidad operativa es la clave del éxito en un sector que depende directamente del ritmo de la faena. Lisandro Pastorelli, encargado de mantenimiento, comparó la planta con una «gran olla a presión» que no puede detenerse. “Trabajamos de lunes a sábado en un proceso continuo; mi parte es tratar de que el equipo no frene o perder el menor tiempo posible mediante tareas preventivas, coordinando permanentemente con la parte de faena del frigorífico”, concluyó.
Sobre Frigorífico Recreo
La empresa originalmente fue creada con el objetivo de prestar servicio de faena a terceros, pero a lo largo de los años la firma fue creciendo incorporando productos y servicios y en la actualidad cuenta con más de 50 años de trayectoria.
Hoy en día Frigorífico Recreo cuenta con sus propios campos y más de 5.000 cabezas de ganado, permitiendo cuidar la calidad de la hacienda al detalle. Esta misma hacienda es faenada y despostada en sus instalaciones donde posteriormente se destina tanto al mercado interno como a distintos destinos de exportación. La firma también produce una amplia variedad de embutidos y chacinados destinados en su totalidad al mercado interno, abasteciendo a su vez dicho mercado con carne porcina de primera calidad.
Año a año, y gracias a las estrictas normas de calidad y sanidad, Frigorífico Recreo incorpora cada vez más destinos de exportación, logrando las habilitaciones sanitarias que requiere cada uno de los destinos, destacándose la incorporación de China en el año 2018. Se encuentran presentes en 4 continentes y en más de 10 países, desde el sudeste asiático, hasta África, pasando por Europa y América.