La empresa insignia del sector triguero santafesino continúa potenciando el desarrollo de la región mediante una novedosa propuesta para expander sus horizontes.

En el marco de la Fiesta Provincial de la Harina, el presidente de la firma, Federico Ecenarro, repasó el crecimiento de la empresa centenaria y presentó los avances del proyecto logístico «Matilde Exporta», diseñado para ordenar el tránsito pesado y brindar servicios de excelencia al transporte.
“Priorizamos ofrecer una calidad pareja todo el año para el industrial panadero«, resumió el directivo. Además, destsacó el perfil exportador que la planta sostiene desde 2001 enviando harina y trigo acondicionado a Brasil, Bolivia y otros países vecinos.
Respecto al secreto de la marca, afirmó: “Nuestro lema es no buscar una harina 10 en un momento y un 6 en otro, sino ofrecer una harina 8 constante todo el año. El panadero sabe que lo que recibe lo elabora y le va a salir siempre igual”.
“Las jornadas a campo permiten seleccionar la mejor genética panadera junto al productor”
En las parcelas experimentales que el molino lleva adelante, Alina Colombo (Comercialización de Granos) y el Ing. Agr. Raúl López (Encargado de Semillero) explicaron la dinámica de las jornadas técnicas a campo que organizan anualmente.
Colombo destacó los convenios mediante los cuales proveen semillas seleccionadas a los productores: “Tratamos de sostener la estabilidad del producto final mediante mezclas de trigo que segregamos en nuestro acopio; los productores que trabajan con nuestras semillas tienen prioridad de descarga y condiciones especiales”.
A su turno, López precisó que en las más de 100 parcelas se evalúan variedades comerciales y futuros lanzamientos para analizar tanto el rendimiento en kilos como los parámetros de laboratorio (gluten, W y PL). “Hoy quedó demostrado que las variedades con alta calidad panadera también ofrecen un excelente rinde en kilos, tirando abajo viejos mitos”, concluyó el profesional.
Panadería «La Unión», una empresa familiar con historia y legado en Paraná
Con más de cinco décadas de oficio en la panificación y un legado familiar que comenzó a los ocho años junto a su padre, Gabriel Toso, titular de la tradicional panadería, remarcó la importancia crucial que tiene la calidad de la materia prima para lograr un producto final de excelencia.
“Lo fundamental en la harina es la cantidad de proteína que constituye el gluten, que es la malla que sostiene los gases de la levadura. Nosotros usamos Matilde, estoy identificado con la empresa desde hace muchos años y para mí en lo personal es una de las mejores harinas que anda en el mercado”, afirmó el panadero entrerriano.
Toso repasó la evolución de la profesión y recordó cómo el trabajo en la cuadra transformó las rutinas de trabajo sin perder la esencia artesanal. “Tengo la mano en la masa desde que tengo memoria; a los ocho años ya estaba trabajando en la panadería con mi viejo”, destacó. Asimismo, explicó que la estabilidad en el gluten que ofrece Molino Matilde es la clave para la elaboración de especialidades tradicionales como la clásica galleta entrerriana, garantizando que cada mañana los clientes disfruten de la máxima calidad.