Con el reconocimiento internacional de una medalla de oro obtenida en Uruguay, el establecimiento demuestra que el Tannat tiene su «corazón» en Entre Ríos.

La jornada comienza temprano en Colonia Ensayo. El objetivo es ganarle al intenso calor del mediodía y aprovechar la frescura de la mañana para recolectar los racimos en su estado óptimo.
Allí, entre viñedos y una reserva natural, la familia Jacob coordina una tarea que definen como artesanal y apasionada.

La vendimia como un «momento meditativo»
Para Leandro Jacob, arquitecto de profesión pero parte fundamental del engranaje familiar, la cosecha es mucho más que una labor productiva. “Es un trabajo medio meditativo; la vendimia escuchando música está relindo”, comentó.
Durante la recorrida, Leandro destacó las particularidades de la variedad Syrah, menos común que el Tannat: “Es mucho más fácil de cortar, se presenta mucho más íntegro el racimo, mucho más compacto”.
Asimismo, se refirió a los desafíos climáticos que enfrenta la vitivinicultura en la región, señalando que “el principal problema en Entre Ríos para la vitivinicultura es el exceso de humedad”, aunque celebró que este año, tras salir de un período de sequía, han obtenido una “buena cosecha”.

Un Tannat con proyección mundial
El gran orgullo de la bodega es su reciente reconocimiento en el prestigioso concurso “Tannat al Mundo” realizado en Punta del Este, Uruguay. Mauro Jacob, responsable de coordinar el proceso, afirmó: “La verdad que estamos hasta sorprendidos diría un poco con este premio porque es un concurso muy prestigioso a nivel internacional. Estuvimos entre el 20% de los más de 170 vinos que participaron que llevaron medalla”.
Mauro explicó que este galardón es fruto de un trabajo que aprovecha las condiciones locales. A pesar de la sequía de 2023, la uva respondió con excelencia: “Esta cosecha particular permitió lograr un vino con más estructura, con más color, pero en cuanto a aromas y complejidad como se da acá en Entre Ríos siempre es excelente”, agregó.
Pioneros y apasionados
La historia de Los Aromitos es un ejemplo de resiliencia y visión. Tras la derogación de las leyes que prohibían la producción fuera de Cuyo, la familia Jacob decidió apostar por un sector nuevo para ellos en 2010. “Sin tener idea de lo que era un vino o lo que era una vid, arrancamos de cero en el año 2010 y fuimos haciendo toda una bola de nieve; todos nos copamos y nos apasionamos mucho”, recordó Mauro.
Para los responsables de la bodega, el Tannat es mucho más que una cepa: es identidad. “El Tannat tiene un corazón un poco más entrerriano que uruguayo. Ingresa por primera vez a América por Entre Ríos en 1860 a través de una familia de inmigrantes vasco-franceses que entró por Concordia”, relató Mauro para fundamentar por qué la consideran su “cepa emblema e insignia”.
Con la bodega instalada, la cava en funcionamiento y sus variedades ya en el mercado, Los Aromitos se prepara para presentar sus productos La Gran Noche del Muy Bien el próximo 9 de mayo, reafirmando que el vino entrerriano ya tiene un lugar de privilegio en la mesa de los consumidores.