El sector reclama la plena implementación de los cortes permitidos por ley para sustituir importaciones y potenciar el valor agregado regional.

La industria de los biocombustibles en Argentina atraviesa un momento de definiciones estratégicas tras la reciente Resolución 79/2026 de la Secretaría de Energía de la Nación, la cual habilitó de forma voluntaria el incremento del corte de bioetanol en naftas del 12% al 15%.
Sin embargo, en el caso del biodiésel, el margen de crecimiento es aún más significativo, dado que la mezcla permitida alcanza el 20%, pero actualmente se utiliza apenas un 7,5%.
La «Vaca Viva» y el espejo de Brasil
El concepto de «Vaca Viva» define la capacidad de industrializar el poroto y el aceite de soja para generar energía sustentable y arraigo rural. Esta visión busca complementar el desarrollo de Vaca Muerta, integrando la potencia del campo con la demanda energética nacional.
“Estamos sentados sobre la Arabia Saudita del biodiésel en la provincia de Santa Fe”, afirmó Marcelo Kusznierz, presidente de la Cámara de Energías Renovables de Santa Fe y representante de Doble L Bioenergía S.A.. Al comparar la situación local con el mercado regional, el directivo señaló que Brasil ya transita el camino del 16% de mezcla con más de 90 plantas operativas, mientras que Argentina cuenta con 31 plantas distribuidas de manera federal en todo el territorio.
Eficiencia económica y mitos técnicos superados
Uno de los argumentos centrales para el sector es la competitividad en precios frente al combustible fósil importado. En un contexto de volatilidad internacional, el biodiésel se destacó en el mes de abril como el único combustible que bajó de precio.
“Si el precio del biodiésel incluso es más barato, entre 300 a 500 pesos más barato que el gasoil importado, ¿por qué no lo estamos usando?”, cuestionó. Además, el representante sectorial enfatizó que la calidad del producto nacional está garantizada por certificaciones oficiales y el abastecimiento a petroleras líderes como YPF. “Todos los mitos técnicos y de uso ya están perimidos; se han recorrido millones de kilómetros sin inconvenientes técnicos”, aseguró.
Hacia una política de Estado para los próximos 20 años
Para el sector de las energías renovables, la herramienta para el crecimiento ya existe en la Ley 27640, la cual posee artículos específicos dedicados a la sustitución de importaciones que permiten al Ejecutivo actuar con celeridad.
“Necesitamos una estabilidad y esa estabilidad la da una ley de biocombustible pensando en el futuro, en los próximos 20 años, y no en un ciclo coyuntural”, remarcó Kusznierz. Ante un escenario donde países como Estados Unidos y la Unión Europea imponen trabas y aranceles al biodiésel argentino —considerado el más eficiente del mundo—, la industria local insta a consolidar una política que proteja la producción nacional y genere rentabilidad para toda la cadena sojera.