Fiesta Provincial de la Harina en Matilde: el patrimonio del corazón triguero santafesino

La localidad volvió a vestirse de fiesta para celebrar una nueva edición del encuentro que rinde homenaje al trabajo rural, la tradición molinera y el acervo cultural de la región.

Con el histórico Molino Matilde y el Museo del Trigo al Pan como grandes bastiones de su identidad, la comunidad abrió sus puertas a visitantes, productores e instituciones de toda la provincia para compartir jornadas de capacitación, visitas guiadas y el orgullo de mantener viva la llama de sus fundadores.

El evento integró de manera armónica la riqueza de la historia con el dinamismo de la industria actual, mostrando desde las primitivas tareas del campo hasta los desarrollos tecnológicos y de exportación de la harina santafesina.

“Proponemos un viaje en el tiempo para valorar el esfuerzo de las familias rurales”

La directora del museo, Marcela Arcando, destacó la labor educativa de la institución instalada en lo que fuera un antiguo almacén de ramos generales y cooperativa agrícola.

Arcando remarcó que cada recorrido busca sensibilizar a las delegaciones sobre la escala humana del trabajo agrícola: “Iniciamos un viaje en el tiempo para que interpreten todo el trabajo que había detrás de una sola espiga de trigo, donde la familia entera, los vecinos y los amigos se movilizaban para levantar la cosecha o moler los granos”.

Asimismo, subrayó la importancia del trabajo en red con otros museos e instituciones educativas de la región para consolidar el turismo productivo.

“Los chicos amasan su propio pan y experimentan el proceso de la molienda”

Por su parte, Yazmín Favre, guía del museo, repasó la experiencia interactiva que viven los contingentes de todas las edades que visitan la localidad. Destacó que la propuesta inicia en las parcelas experimentales del molino y culmina en la panadería artesanal: “Ellos hacen el amasado al principio del recorrido y, mientras visitan las salas y conocen cómo llegaron los inmigrantes, el pan se hornea en los hornos de barro como se hacía antes”.

La guía resaltó que los visitantes no solo se llevan su pan horneado, sino también granos de trigo para sembrar en sus escuelas y el aprendizaje directo de cómo se transforma el grano en harina.

“No hay conservación posible del patrimonio sin una comunidad comprometida”

En el marco del ciclo de charlas de la festividad, María Laura Tarchini, Dra. Arq., docente e investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) puso en valor el rol de la comunidad local en la preservación de las tradiciones y la memoria histórica.

“Uno puede preservar de manera intacta los edificios o los poblados, pero si no se mantiene viva la tradición, los modos de vida, los sonidos o los olores de un lugar, no hay conservación posible”, afirmó. En ese sentido, calificó a Matilde como un ejemplo excepcional de arraigo y capacidad para poner en agenda su propia identidad.