“Hoy el negocio es importar, rotar rápido la mercadería y tener márgenes más pequeños”

El Socio Gerente de DMF Comercio Exterior analizó el cambio de paradigma en el comercio internacional argentino tras las medidas de desregulación.

Diego Dumont, especialista y Socio Gerente de DMF Comercio Exterior, analizó la transición que vive Argentina desde un modelo de economía cerrada hacia uno de mayor apertura.

Según Dumont, el país viene de una época donde importar era «casi un deporte extremo», a pesar de que “históricamente, el 80% de lo que Argentina importa siempre fue destinado a la producción”.

El fin de la «sociedad buscadora de renta»

Dumont fue crítico con el sistema anterior, al que describió —citando a la economista Anne Krueger— como una «sociedad busca renta» (Rent Seeking Society). En ese esquema, las trabas burocráticas y la administración excesiva funcionaban como un negocio para unos pocos empresarios a costa del resto de la población.

“Cuando hay administración excesiva se genera descontrol; cuando hay mucha reglamentación y muchas trabas, se genera corrupción”, sentenció el especialista.

Bajo ese modelo, explicó que muchas empresas actuaban como dueñas de la importación, acopiando mercadería para venderla «a cuentagotas» o, incluso, apostando a no vender: “Muchas veces el negocio era no vender, sino especular con la expectativa de devaluación”.

La «nueva película» del comercio exterior

A partir de diciembre de 2023, Dumont señaló que comenzó una «nueva película» marcada por dos reglamentaciones clave del gobierno de Javier Milei que facilitaron la operatoria aduanera: el desplazamiento de la Aduana de Buenos Aires como organismo de control de trámites de terceros y la posibilidad de que las empresas conserven la mercadería mientras dirimen diferencias con el fisco.

Esto eliminó lo que Dumont llamó los «tres cortafuegos» que enfrentaba cualquier importador: la demostración de capacidad económica para presentar licencias, la aprobación discrecional de las mismas y la incertidumbre sobre las fechas de pago en el Banco Central.

Un nuevo desafío para el empresario

Con una proyección de importaciones que alcanza los 87.000 millones de dólares, Dumont sostuvo que el país está en camino a convertirse en un mercado «normal». Sin embargo, advirtió que este nuevo escenario exige un cambio de mentalidad en el sector privado.

“Hoy en día cambió por completo la lógica. Al principio importar era como un beneficio; hoy el negocio es, como en cualquier parte del mundo, importar o comprar, vender rápido y rotar rápido la mercadería con márgenes más pequeños”, explicó. En este sentido, resaltó que los empresarios ya no pueden cargar márgenes exorbitantes «por las dudas», sino que deben ser más competitivos y revisar sus estructuras de compras.

Finalmente, el titular de DMF Comercio Exterior hizo hincapié en la necesidad de fortalecer el valor de las exportaciones y apoyar el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. “A la pyme hay que darle más preponderancia, porque las pymes están distribuidas a lo largo y a lo ancho del país y son las que generan más trabajo”, concluyó.

El Acuerdo Mercosur-UE: una «saga» de 25 años con impacto real

Más allá de la desregulación interna, Dumont destacó que Argentina se encuentra ante una oportunidad histórica tras el avance del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, al que calificó como “una saga, una serie de varias temporadas porque lleva más de 25 años”. Para el especialista, se trata del principal logro del bloque regional desde su fundación, ya que crea una zona de libre comercio con un mercado de casi 800 millones de personas que representa un cuarto del PBI mundial.

“Se eliminan aranceles para alrededor del 92% del universo arancelario”, puntualizó, señalando que las estimaciones para Argentina prevén un crecimiento del PBI de entre el 1% y el 4%. Sin embargo, advirtió que este escenario plantea una dicotomía: “En el comercio siempre hay ganadores y perdedores; si un productor de soja está festejando, tal vez un autopartista se va a empezar a preocupar. Hay que empezar a pensar desde ya cómo vamos a competir”.

Los obstáculos en el camino: el factor Francia

A pesar del optimismo, Dumont explicó que la operatividad del acuerdo enfrenta trabas políticas, principalmente en Europa. Mientras Alemania y España impulsan el tratado para reducir la dependencia de China, Francia lidera la resistencia. “Tenemos en un rincón a Alemania y España a favor, y en el otro a Francia con los guantes puestos contra nuestro biodiesel”, graficó el socio de DMF.

Esta tensión derivó en que la Unión Europea remitiera el asunto al Tribunal Europeo de Justicia, lo que podría demorar las definiciones entre uno y dos años. Según Dumont, el debate de fondo es si los productores del Mercosur deben cumplir los mismos requisitos que un agricultor francés y si el acuerdo requiere la aprobación de los 27 parlamentos nacionales o solo del Parlamento Europeo.

De la Responsabilidad Social al requisito técnico

Independientemente de los tiempos legislativos, Dumont enfatizó que el empresario debe adaptarse a un cambio irreversible en las normas de producción. “Ya no va a ser más responsabilidad social o marketing, va a ser un requisito técnico”, sentenció al referirse a las exigencias medioambientales que ya son una realidad.

Entre los puntos clave, mencionó dos normativas fundamentales:

Reglamento de deforestación: Quien exporte productos como café, madera o soja deberá demostrar trazabilidad total. “Lo que va a controlar un inspector en Rotterdam no va a ser el grano, sino el mapa; se va a corroborar por geolocalización y satélite si esa parcela no fue deforestada después del 2020”.

Impuesto al carbono: Un mecanismo de ajuste que penaliza los productos según la cantidad de CO2 utilizado en su producción.

El desafío financiero para la PyME

Retomando la importancia de las pequeñas y medianas empresas, Dumont advirtió que cumplir con estas certificaciones ambientales tiene un costo que puede ser rutinario para una multinacional, pero excluyente para una PyME. “Es importante que las pymes tengan apoyo institucional y de los bancos para financiamiento; el medio ambiente llega y hay que hacer grandes inversiones”, concluyó, remarcando la urgencia de conseguir la «pata financiera» para que el sector no quede fuera del nuevo mapa del comercio global.