Después de seis meses de parálisis que angustiaron a toda la región, la planta volvió a encender sus máquinas.

En un acto que marcó el inicio de esta nueva etapa, la firma reabrió sus puertas bajo la conducción de un nuevo propietario, asumiendo el enorme desafío de sanear la empresa y conservar los puestos de trabajo de sus operarios.
La reactivación de la histórica planta, fuertemente vinculada por la comunidad a la antigua «La Mucca», no sólo representa un alivio social, sino también una apuesta firme a la producción con un esquema centrado inicialmente en la eficiencia y la proyección hacia mercados internacionales.
«Tenemos todas las herramientas para agregar valor y salir al mercado exterior»
El director y nuevo dueño de la firma, Pablo González, quien es ingeniero químico y un apasionado de la producción, detalló el laborioso proceso de adquisición que demandó meses de gestiones externas antes de concretar el traspaso de acciones. Tras superar ásperas pero respetuosas negociaciones con el sindicato ATILRA y recibir el acompañamiento de las carteras de Trabajo y de Lechería de la provincia de Santa Fe, la planta finalmente se puso en marcha.
«Después de seis meses de pura inactividad, hemos logrado poner todo a funcionar», destacó González. Para esta primera fase, la estrategia comercial se centrará en un monoproducto altamente demandado: el queso barra bajo la marca Sudamlac, con un objetivo de procesamiento de 100.000 de litros diarios.

El plan contempla destinar un 70% de la producción a la exportación y un 30% al mercado interno. Asimismo, el directivo implementó un ordenamiento financiero para comenzar a regularizar el pasivo acumulado con el personal y los productores locales.
«La gente nos acompañó siempre, incluso manteniendo los equipos durante la parada»
El gerente de planta, Luis Juárez, remarcó lo loable que fue la actitud de los 76 empleados que resistieron la inactividad subsistiendo con trabajos alternativos y changas. «Fueron meses muy difíciles; indudablemente, ¿quién no puede decir que es difícil no tener un ingreso mensual?», reflexionó.
Juárez valoró especialmente el sentido de pertenencia de los trabajadores: «Durante los meses de parada, fueron ellos quienes muchas veces tenían la iniciativa de poner en marcha los equipos y mantenerlos limpios».
Respecto a la operatoria actual, explicó que tras un arranque piloto se está procesando un promedio de 60.000 a 70.000 litros diarios. Dado que la planta cuenta con un sistema mayormente manual, la dotación de personal es clave. A futuro, el gerente proyecta incorporar automatización para destinar personal a nuevos sectores y agregar valor a subproductos, como secar el suero para su exportación o fraccionar crema.
«Fue un tiempo difícil, pero hoy sentimos una alegría impresionante por volver a trabajar»
La emoción de los trabajadores se hizo notar en cada rincón de la planta en este nuevo comienzo. Para la mayoría de ellos, vecinos de la localidad de Díaz, el parate de la fábrica golpeó fuertemente a toda la comunidad y a sus familias, quienes se convirtieron en el sostén fundamental durante el tiempo que estuvieron sin percibir sus sueldos.
«Fueron meses muy difíciles para todos, tanto los trabajadores como el pueblo», expresó la jefa de calidad y laboratorio, quien se mostró feliz por reiniciar la producción tras 20 años de trayectoria en la empresa. En sintonía, otro de los operarios a cargo del mantenimiento externo agregó: «Hemos pasado un tiempo difícil, pero con una alegría tremenda hoy… Volver a poder trabajar es una alegría impresionante». Los testimonios de los delegados y operarios coinciden en que el aguante colectivo fue el pilar que mantuvo la planta en pie para que hoy todo sea alegría y reencuentro.
«Es una nueva etapa de optimismo que evita el éxodo de nuestras familias rurales»
El senador provincial por el Departamento San Jerónimo, Leonardo Diana, celebró la puesta en marcha de la pyme como un acontecimiento sumamente positivo para la región. «Hoy comienza una nueva etapa aquí en Sudamericana de Lácteos y es la reapertura de una planta que apuesta a la producción: es trabajo, bienes y capital que se va hasta exportar», enfatizó.
Diana remarcó el valor de reconstruir los lazos de confianza con los tamberos de la zona para asegurar el abastecimiento de materia prima. «El tambero es una persona que apuesta al trabajo y lo que quiere es producir», señaló, advirtiendo sobre el grave impacto social que tiene el cierre de los tambos en las colonias rurales: «Significa familias que van en éxodo hacia el pueblo, significa que no queda nadie en el campo, y eso nos pone muy tristes».